Help a Dane: humor inteligente, comunicación viral y daneses achicharrados

A simple vista, el sentido del humor es algo subjetivo, pero casi todos nos reímos de los mismos chistes. O no. El humor no tiene fronteras y aunque se pueda hablar de humor inglés o chistes de andaluces, si algo es gracioso, pero no de cualquier modo, inteligentemente gracioso, se entenderá  en todas partes y en todos los idiomas.

Si se dominan las claves del humor, es posible decir casi cualquier cosa. Estos días asistimos a un acalorado debate (sin pizca de gracia demasiadas veces) sobre la libertad de expresión y los límites del humor que nos puede revelar un detalle muy esclarecedor: el humor es una herramienta de comunicación infalible. Si no fuese así no habría tanto empeño por mantenerlo bajo control.

Help a Dane es un muy buen ejemplo de cómo el humor puede ser una potente herramienta de comunicación. Se trata de una campaña de Danish Cancer Society y TrygFonden para llamar la atención sobre el hecho de que Dinamarca es el país con un mayor indice de cáncer de piel de Europa. Para concienciar sobre ello echan mano de un tópico de las playas del sur que suele ser objeto de broma, el típico guiri con las partes del cuerpo que no tapaban sus exiguas prendas de turista achicharradas por el sol.

La campaña se ha realizado en cada uno de los idiomas de los destinos veraniegos preferidos por los daneses, entre ellos el español.

Un coro de daneses rojiblancos (y no precisamente por ser forofos del Athletic o del Atlético) con rostros apenados sirven de fondo a un locutor que, con aspecto de funcionario, solicita la ayuda de los ciudadanos de los países más frecuentados por los turistas daneses durante los meses de verano: Francia, Italia, Grecia, Tailandia y España.

Proporcionar sombra, una gorra o, incluso, untarles crema solar son los requerimientos básicos que sugiere el hierático locutor que debemos dar a un danés cuando lo veamos tostarse al sol como si no hubiese futuro.

Es más sencillo contar algo desagradable o de graves consecuencias si apelas a la inteligencia del espectador y no al más básico y burdo sentimentalismo, pues de este modo, al tratarlo como un ser inteligente, podrás contar cuando menos con su atención. Y si además consigues poner en marcha el volátil mecanismo del boca a boca y haces que tu mensaje se viralice y se hable de él durante meses, quizá hayas conseguido que algún despistado no sucumba achicharrado en alguna playa perdida.

El humor es un gran aliado de la comunicación, pero siempre en la dosis justa y de acuerdo al mensaje que se quiera transmitir. Un error en el tono, por pequeño que sea, puede dar al traste con cualquier campaña. Siempre es mejor una sonrisa duradera que una carcajada explosiva.

 

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