Europa está viviendo un verano marcado por las altas temperaturas y la falta de precipitaciones. Una situación especialmente visible en el centro y norte del continente, donde parques, jardines y riberas habitualmente verdes presentan estos meses una imagen muy diferente.
El prestigioso medio británico The Guardian ha compartido esta transformación a través de un carrusel publicado en su cuenta de Instagram. Las fotografías comparan algunos lugares reconocibles de Europa en condiciones habituales con su aspecto durante este verano, dejando imágenes especialmente llamativas de espacios que difícilmente asociamos con la sequía.
De los paisajes verdes al terreno seco
«Ríos secos y campos de un verde exuberante convertidos en terrenos áridos y marrones: el paisaje europeo muestra ya los efectos de un verano abrasador».
The Guardian señala además que la falta de precipitaciones coincide con sucesivas olas de calor, temperaturas extremas e incendios forestales durante uno de los veranos más cálidos registrados.
La situación va bastante más allá de un cambio visual. El calor extremo está intensificando la sequía europea y reduciendo el agua disponible en ríos, lagos y suelos. En Reino Unido, por ejemplo, la sequía ha afectado a buena parte de Inglaterra y Gales, mientras que los bajos niveles del Rin y el Danubio están provocando problemas para la navegación y algunas actividades turísticas.
Londres, otra imagen del impacto de la sequía
La situación también está dejando imágenes poco habituales en Reino Unido. La BBC y el diario británico The Standard también han compartido en Instagram fotografías de algunos de los espacios más reconocibles de Londres, donde grandes extensiones de césped y parques aparecen completamente secos por la falta de precipitaciones.
«La sequía ya afecta a más de la mitad del país, con ríos en niveles muy bajos, cosechas adelantadas y un elevado riesgo de incendios forestales. ».
«Inglaterra ha vivido oficialmente el julio más seco desde que existen registros, y sus efectos son visibles en toda la capital».
UNA CUESTIÓN TAMBIÉN TURÍSTICA
¿Qué implica para el turismo?
El cambio climático también está empezando a modificar la forma en la que experimentamos los destinos. No solo por las temperaturas que encuentra el viajero, sino por el estado de los espacios naturales, los recursos hídricos disponibles, el riesgo de incendios o las posibles limitaciones sobre determinadas actividades.
Para los gestores turísticos, la adaptación climática deja así de ser únicamente una cuestión medioambiental. También empieza a afectar a la gestión del destino, la experiencia del visitante y la propia imagen turística que se proyecta al mundo.
Fotografía destacada: Londres. AFP/Getty Images
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