Cruceristas, despedidas de soltero, pasajeros de low cost y airbnbs. No todos los turistas aportan el mismo valor a un destino turístico.
Ahora que muchos destinos turísticos sufren de una masificación descontrolada que degrada el estilo de vida de sus residentes y su atractivo, ha llegado el momento de empezar a pensar en planificar para hacer del turismo una actividad más sostenible en el tiempo
Doug Lansky, el autor del vídeo, no se anda con rodeos a la hora de poner nombre al deseo de muchos destinos de prescindir de aquellos turistas que menos contribuyen económica y socialmente al destino. Con un humor ácido y una sinceridad brillante, realiza un ranking de aquellos visitantes que menos deberían ser bienvenidos en un destino: desde los cruceristas a los huéspedes de cadenas hoteleras multinacionales.
El vídeo comienza con un mensaje dirigido a todos los turistas: «Atención a todos los turistas. Estamos encantados de que nos hayan elegido para visitarnos, pero parece que se han presentado todos a la vez. Intentamos reducir nuestra publicidad en temporada alta, pero supongo que no se dieron cuenta. Así que ahora tenemos un pequeño problema y, para resumir, necesitamos que algunos de ustedes… bueno, ¿cómo decirlo? ¡Que se vayan!».
Con este mensaje, Lansky advierte dos problemas habituales en los destinos, la saturación de visitantes en la temporada alta y la gestión de la promoción turística. Así pues el anuncio continua con los turistas que menos contribuyen en los destinos, según Lansky.
1.- Los cruceristas, los que menos contribuyen
El turismo de cruceros ha estado siempre en el punto de mira de los destinos, siendo uno de los que más contaminan, tienen la característica de desplazar a grandes cantidades de turistas a la vez y contribuir negativamente a la saturación de los destinos.
«los cruceristas. Llegan por miles, visitan los lugares más populares en hora punta, obtienen grandes descuentos en las entradas… asustan a nuestros visitantes que gastan más con sus multitudes y, luego, las líneas de cruceros se llevan enormes comisiones por todas las excursiones locales. Los barcos contaminan el aire que respiramos sin pagar impuestos locales, y como tienen comida y bebida ilimitada a bordo, no sorprende que nuestros datos muestren que la mayoría de ustedes solo se llevan un imán para la nevera, una taza de café y luego se vuelven a subir al barco. Gracias, pero no gracias. Pueden irse».
2.- Las despedidas de solteros, los que más molestan
Ocio nocturno, bebidas baratas y aerolíneas de bajo coste son solo algunos de los atractivos que llaman la atención de los grupos de jóvenes que viajan con la única motivación de la fiesta. Este tipo de turismo, centrado en el jolgorio y el consumo excesivo, ha proliferado en numerosos destinos, especialmente en ciudades, donde genera consecuencias negativas como el vandalismo.
Para Lansky, estos turísticas están en el top de los menos deseados en un destino: «Los siguientes en la lista son los grupos de despedida de soltero… gastan mucho en bebidas, pero también hacen demasiado ruido por la noche, tiran la basura por todas partes y tratan nuestras antiguas calles empedradas como si fueran sus diarios personales. ¡Por favor, hagan las maletas y pidan un Uber! Es hora de irse a casa»
3.- Turistas de un día
Los turistas de un día, o como se les conoce comúnmente, los excursionistas, se caracterizan principalmente por no pasar la noche en el destino al que se desplazan. Normalmente, están alojados en destinos de sol y playa cerca de una capital y realizan excursiones de un día para realizar actividades culturales o simplemente para pasar un día de compras. Su impacto negativo en el destino es muy alto, al saturar los servicios públicos en las horas y días de mayor actividad; sin embargo, su contribución al destino es muy baja.
De ahí, que el vídeo los contemple en el tercer puesto de los tipos de turistas de menos valor: «[…] ustedes, los turistas de un día, también tendrán que irse. Según nuestros datos, la mayoría de ustedes son como ovejas… traen su propia agua y un sándwich, y luego caminan por ahí ocupando espacio. ¡Adiós!»
4.- Los turistas de las aerolíneas Low Cost y Airbnbs
Uno de los principales factores que ha contribuido al crecimiento del turismo mundial es las conocidas como compañías low cost. Aerolíneas como Ryanair, Easyjet o Vueling ofrecen billetes de avión a un gran número de capitales europeas a precios muy bajos, incluso si reservas con la suficiente antelación, también en temporada alta. Este factor, unido a la proliferación de alojamientos turísticos no reglados, como los pisos turísticos, los mal llamados Airbnbs, han abaratado mucho los viajes, pero también han creado un impacto negativo en los destinos, no solo en el bienestar de los residentes sino fomentando la especulación en el precio de alquileres y venta de viviendas.
Es por ello que en el vídeo están incluidos en el cuarto puesto como los turistas que menos contribuyen al destino: «El siguiente grupo que pedimos que se vaya son los turistas de las aerolíneas de bajo coste que se alojan en Airbnb baratos, especialmente los Airbnb propiedad de extranjeros. No gastan mucho y casi nada de ese dinero de Airbnb termina en nuestra economía local. Por favor, hagan las maletas y no dejen que el torno del metro les dé en el trasero al salir.»
5.- Huéspedes de grandes cadenas hoteleras
Por último, en la clasificación el vídeo hace mención a un grupo de turistas que sorprende, porque especialmente a priori no lo hubiéramos tenido en cuenta. Pero tras un análisis de la cadena de valor del turismo, donde hay muchos intermediarios, el autor del vídeo identifica a un tipo de turista que se aloja en hoteles de grandes cadenas internacionales cuya contribución en el destino es bastante baja. Aunque nosotros pensamos que en esta ocasión, este tipo de turista suelen tener un gasto en destinos por encima de la media. Quizás por eso, al final, les deja que se queden un día o dos más.
«Y por último, en nuestra lista, y muchos de ustedes se sorprenderán, están aquellos que se alojan en grandes cadenas hoteleras como Hilton, Marriott, y todas sus micro-marcas. Aproximadamente una cuarta parte de su dinero va a Booking.com o a la OTA donde reservaron, del 15 al 20% va a las sedes internacionales de las cadenas y todas las ganancias van a parar a alguna gran empresa multinacional lo suficientemente rica como para poseer un hotel de 200 millones de dólares. A diferencia de los demás, pueden quedarse un día o dos más antes de irse, pero por favor, den una propina generosa.»
¿Realidad o exageración? Una cosa o la otra, la realidad es que la masificación del turismo es un problema cada vez más acuciante, y muchos destinos se enfrentan a la difícil tarea de conciliar los intereses de los visitantes con la preservación de su patrimonio cultural y natural.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que Lansky se pasa de la raya o tiene razón en algunas de sus afirmaciones? ¿Echas de menos algún tipo de turista en la clasificación de Lansky? Te leemos en los comentarios.
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